Monday, November 20, 2006

poema 48

El fin parece estar siempre delante,
al doblar la esquina.
El principio cada vez más atrás,
hasta que en algún momento
se cruza la barrera,
se dice adiós.

Entonces los accidentes
entre despedida y saludo,
se condensan en un instante:
límite de un solo recuerdo añejo.

Que de momento juzgamos
una unidad insignificante de pico-presente
que por reducida, no notamos
cuanto te amé.
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