Monday, November 20, 2006

poema 28

Nos escuchan,
nos ven;
tan solo observan como exclamamos eufórico:

Soy el tambor azotado por la vida,
y resueno,
tiemblo hasta en los labios.
Tun tun... tun tun
se llenan mis venas de
      aquella mezcla sincera
de río, de mar,
      de cósmico libido.
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