Monday, November 20, 2006

poema 24

Una serpiente
con su veneno me intoxica
y espero inmóvil, ardiente.

Entonces me baila,
me envuelve
y me desprende de mí con lenta mirada.

Alucinando la veo ahora felina –
tan negra pantera cazando con hambre en los ojos.
Como me impacientan sus rodeos,
y me desarma su gracia.

Aquí nos dejamos llevar,
pero me abandonará
y por veneno la sentiré a mi lado aún,
y estará todo blanco...
y estará todo negro...
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